Italia restablecerá durante un mes los controles sobre las conexiones aéreas y marítimas procedentes de España. La medida no cierra los aeropuertos, no suspende los vuelos ni expulsa a España del espacio Schengen, pero vuelve a introducir verificaciones fronterizas para determinados viajeros.
Lo que durante las primeras horas de la crisis de Ceuta era una posibilidad planteada por Giorgia Meloni terminó convirtiéndose en una medida concreta.
El Gobierno italiano decidió suspender temporalmente la aplicación del régimen de libre circulación de Schengen en las conexiones aéreas y marítimas con España. La medida comenzará a aplicarse el sábado 1 de agosto y, según la información confirmada por Reuters, tendrá inicialmente una duración de un mes.
Meloni explicó que Italia restablecerá controles fronterizos para proteger la seguridad nacional y prevenir posibles consecuencias de la entrada masiva e irregular registrada en Ceuta. La primera ministra señaló además que la medida se mantendrá únicamente durante el tiempo considerado necesario y que se intentará reducir su impacto sobre el turismo de verano.
El ministro de Exteriores, Antonio Tajani, respaldó la decisión y afirmó que se encuentra contemplada por los tratados europeos. Por su parte, el Ministerio del Interior italiano informó que la medida fue adoptada después de una reunión del Comité de Análisis sobre Inmigración y Seguridad de las Fronteras, presidida por Matteo Piantedosi.
Italia no cierra sus aeropuertos ni prohíbe los vuelos desde España
La primera comunicación del Ministerio del Interior italiano utilizó una formulación mucho más contundente: habló del cierre de las fronteras marítimas y aéreas con España. Ese anuncio generó inmediatamente la impresión de que Italia podía impedir el ingreso de pasajeros o suspender las conexiones entre ambos países.
Horas después, el Gobierno italiano aclaró el alcance real de la decisión.
No se cerrarán los aeropuertos ni los puertos a los viajeros procedentes de España. Tampoco se anunció la cancelación de vuelos, ferris o conexiones comerciales. Lo que se restablece son los controles fronterizos sobre determinadas personas que lleguen desde territorio español.
Según la aclaración proporcionada por Roma, los controles serán aleatorios y estarán dirigidos principalmente a ciudadanos de terceros países, es decir, personas que no tengan nacionalidad de un Estado de la Unión Europea. El objetivo será comprobar que poseen la documentación necesaria para circular legalmente por el espacio Schengen.
Para los ciudadanos españoles, italianos y del resto de la Unión Europea, el Gobierno italiano asegura que no habrá nuevos trámites burocráticos. Podrán continuar viajando con su documento de identidad o pasaporte válido, como hasta ahora. Tampoco se anunciaron cambios para quienes viajen desde Italia hacia España.
Esto no significa que un ciudadano europeo nunca pueda ser identificado por la policía fronteriza. Significa que la medida no introduce un nuevo requisito migratorio para europeos ni limita su derecho de libre circulación.
Qué significa realmente “suspender Schengen”
España no ha sido expulsada del espacio Schengen. Italia tampoco abandonó el acuerdo.
La denominada “suspensión de Schengen” consiste, técnicamente, en el restablecimiento temporal de controles en una frontera interior. Los aeropuertos son considerados fronteras interiores cuando conectan dos países del espacio Schengen, del mismo modo que los puertos utilizados por servicios regulares entre esos países.
El Código de Fronteras Schengen permite que un Estado miembro vuelva a controlar temporalmente sus fronteras interiores cuando considera que existe una amenaza grave para el orden público o la seguridad interna. Debe ser una medida excepcional, necesaria, proporcional y limitada al menor tiempo posible.
Cuando la amenaza surge de manera imprevista y requiere una respuesta inmediata, el país puede restablecer controles durante un mes sin esperar el plazo ordinario de notificación. Debe informar simultáneamente al Parlamento Europeo, al Consejo, a la Comisión Europea y a los demás Estados miembros. Bajo este procedimiento, las prórrogas no pueden superar en total los tres meses, salvo que posteriormente se invoque otro supuesto jurídico.
Por lo tanto, Italia no necesitaba obtener previamente la autorización política de España para controlar a quienes llegan a sus puertos y aeropuertos. La Comisión Europea sí puede examinar la necesidad y proporcionalidad de la decisión.
Al momento de esta verificación, la página pública de la Comisión sobre controles interiores temporales todavía no había incorporado la nueva medida italiana relacionada con España. Continuaba mostrando los controles de Italia con Eslovenia y los dispositivos anteriores con Francia. La publicación administrativa europea puede actualizarse después de la comunicación realizada por el Gobierno nacional.
Qué cambia para quienes viajen desde España hacia Italia
El cambio más importante afecta a ciudadanos extracomunitarios.
Una persona argentina, uruguaya, marroquí, británica o de cualquier otro país exterior a la Unión Europea que llegue a Italia desde España podrá ser seleccionada para un control. Deberá demostrar que se encuentra legalmente dentro del espacio Schengen y que cumple las condiciones para continuar su viaje.
En términos prácticos, conviene llevar consigo:
- pasaporte válido;
- visado, cuando sea necesario;
- permiso o tarjeta de residencia, cuando corresponda;
- y cualquier documentación que acredite la regularidad de la estancia.
Las autoridades italianas tienen facultades para rechazar la entrada de un ciudadano extracomunitario que no reúna los requisitos migratorios, incluso cuando esa persona presente un visado, si se detecta que no cumple alguna de las condiciones legales de ingreso o permanencia.
Un viajero que llegue desde Buenos Aires a Madrid y continúe hacia Roma habrá realizado normalmente su control de entrada a Schengen en España. Desde el 1 de agosto podría ser controlado nuevamente al aterrizar en Italia.
Ese segundo control no significa necesariamente que esté entrando por segunda vez al espacio Schengen. Italia comprobará que el ingreso realizado en España fue regular y que la persona conserva el derecho a circular o permanecer dentro de Europa.
Para los ciudadanos europeos, la documentación requerida no cambia. Aun así, resulta prudente llevar un documento de identidad o pasaporte válido y no confiar únicamente en una licencia de conducir, una fotografía del documento o una denuncia de extravío.
Posibles demoras en aeropuertos y puertos
El Gobierno italiano sostiene que los controles serán selectivos y que procurará no perjudicar los movimientos turísticos. Eso reduce la posibilidad de que todos los pasajeros de cada vuelo sean conducidos sistemáticamente a cabinas migratorias.
Sin embargo, la medida comienza el 1 de agosto, uno de los momentos de mayor circulación turística del año. La instalación de puntos de control, la selección de pasajeros y la verificación de documentos pueden producir demoras, especialmente durante los primeros días de aplicación.
Quienes tengan una conexión posterior dentro de Italia deberían evitar escalas demasiado ajustadas. También conviene revisar si la aerolínea transporta el equipaje directamente al destino final o si será necesario retirarlo y volver a despacharlo.
Desde Sherman.ar, mantenemos la recomendación de evitar temporalmente utilizar España como escala para ingresar a Italia cuando todavía sea posible elegir otro itinerario, especialmente ciudadanos no europeos sin visa en el pasaporte. No porque los aeropuertos españoles estén cerrados —no lo están—, sino porque una conexión Madrid-Roma o Barcelona-Milán puede incorporar ahora un control adicional que no existía cuando el pasaje fue emitido.
Quienes ya tengan vuelos comprados no necesitan cancelarlos automáticamente. Deben llevar la documentación completa, prever más tiempo y consultar las indicaciones de la aerolínea y del aeropuerto italiano de llegada.
Italia también refuerza su frontera con Francia
Italia no comparte una frontera terrestre directa con España. Por eso, además de los controles en puertos y aeropuertos. El objetivo es detectar posibles desplazamientos terrestres de personas sin documentación que hubieran viajado desde España atravesando Francia.
Francia ya había reforzado sus propios controles con España después de la crisis de Ceuta. También mantiene controles temporales en sus fronteras terrestres, aéreas y marítimas con España, Italia y otros países Schengen por motivos de seguridad y presión migratoria.
Esto significa que un viaje por carretera entre España e Italia puede incluir controles tanto al ingresar a Francia como al entrar posteriormente en Italia.
España sostiene que no hay movimientos hacia el resto de Europa
La decisión italiana fue adoptada pese a que las autoridades españolas aseguraron que la mayoría de las personas que ingresaron irregularmente a Ceuta ya había regresado a Marruecos.
El Ministerio del Interior español informó que, de unas 50.000 entradas calculadas, más de 48.300 personas habían retornado a territorio marroquí. Las autoridades de Ceuta, por su parte, estimaron que el número total de ingresos podía haber alcanzado las 60.000 personas, y los habitantes de Ceuta dan testimonio de unos 80.000. Sea cual sea la cifra exacta todas son alarmantes.
El comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, afirmó además que no se habían detectado flujos desde Ceuta hacia el continente europeo u otros Estados miembros. Recordó que Ceuta y Melilla tienen un régimen especial y que las conexiones aéreas y marítimas hacia la península española mantienen controles documentales.
En otras palabras, entrar irregularmente en Ceuta no permite automáticamente abordar un avión o un barco hacia Madrid, Barcelona o Málaga y continuar después por Europa sin ser controlado.
Italia decidió, de todos modos, establecer una segunda barrera preventiva en sus propios puntos de llegada.
La primera consecuencia concreta de la crisis
Hasta ahora, la discusión sobre una eventual suspensión de Schengen con España pertenecía al terreno político. Italia y Finlandia habían planteado la posibilidad, mientras otros países reclamaban un control más firme de las fronteras exteriores europeas.
La decisión italiana cambia el escenario: desde el 1 de agosto habrá una consecuencia operativa concreta para quienes viajen desde España hacia Italia.
No es la expulsión de España de Schengen. No es el cierre de sus aeropuertos. No impide viajar entre los dos países ni elimina los derechos de los ciudadanos europeos.
Pero tampoco se trata únicamente de una declaración simbólica.
Durante al menos un mes, Italia dejará de confiar de manera automática en que toda persona procedente de España ya fue controlada suficientemente. La policía fronteriza italiana podrá volver a comprobar la documentación de los pasajeros extracomunitarios y verificar si su circulación dentro de Europa es legal.
Dinamarca también se sumó a la idea de suspender a España del tratado Schengen.
Desde el parlamento de la UE han dejado en claro que si España permite que los migrantes irregulares entren al continente, sería motivo para tratar su expulsión de schengen.
La migración es un derecho cuando se realiza mediante los procedimientos previstos, y quien necesita protección puede solicitarla conforme a las leyes internacionales y europeas. Al mismo tiempo, ningún sistema de libre circulación puede funcionar si las normas de ingreso, identificación y permanencia dejan de aplicarse.
Schengen no eliminó las fronteras. Eliminó los controles sistemáticos entre países que confiaban en la manera en que sus socios protegían las fronteras exteriores.
Italia acaba de recuperar temporalmente una parte de esos controles.
Links de interés
- Comisión Europea — controles temporales en fronteras interiores: https://home-affairs.ec.europa.eu/policies/schengen/schengen-area/temporary-reintroduction-border-control_en
- Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia — condiciones de entrada: https://www.esteri.it/en/servizi-opportunita/ingressosoggiornoinitalia/condizioni_ingresso/












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